FILOSOFÍA semana XVI 03 AGOSTO - 2020


LA CRITICA DE LA ESCOLÁSTICA POR GUILLERMO  OCKHAM


La figura de Guillermo de Ockham (también escrito Occam) es en muchas ocasiones interpretada como la de un empirista moderno resuelto a poner fin al modelo teológico filosófico construido en el seno del cristianismo en la Edad Media. Si es cierto que su actitud crítica favoreció el fin de la hegemonía del sistema anterior, hemos de situar al pensador en un contexto social y filosófico propio y tomar en consideración lo que fueron sus preocupaciones inmediatas. 

La obra de Guillermo de Ockham es la de un franciscano del siglo XIV inmerso en los debates filosóficos, teológicos y políticos de su época. Partiendo de la consideración de pensadores clásicos, aunque aplicando con firmeza el rigor de la lógica a sus postulados, a la vez que pretendiendo purgar la teología de elementos ajenos a la fe cristiana, favoreció la crisis de la escolástica y anticipó problemas que centrarían los debates de la filosofía moderna.

 

Su interés por el rigor doctrinal le condujo al enfrentamiento con el papado; su esfuerzo por desligar a la teología de conceptos filosóficos de herencia griega introducidos en la filosofía cristiana que, según interpretaba, hacían peligrar los principios de fe relativos a la libertad y omnipotencia divina, acabó favoreciendo el debilitamiento del sólido modelo teológico filosófico imperante. 

Con su intensa actividad en el campo de la lógica y una visión empirista del conocimiento, Ockham será el catalizador de un nuevo movimiento filosófico nominalista que consideraba a los universales simples términos sin referente metafísico y centraba el valor del conocimiento en la experiencia frente a la abstracción. Su separación entre teología y filosofía significará la crisis del sistema medieval que había llevado a su máximo esplendor Tomás de Aquino y que proporcionaba justificación racional a las principales creencias religiosas; un conjunto estructurado en el que Dios se constituía como punto de partida para la explicación de la realidad.

 

2. La navaja de Ockham


Supón que estás leyendo estas líneas en un ordenador portátil que al cabo de un tiempo se apaga. Si compruebas que está desenchufado, rápidamente tendrás la explicación de lo sucedido: la batería se había agotado. ¿Podría haber coincidido esta circunstancia con el acontecimiento de una avería que hubiese dejado sin funcionamiento al aparato? Sin ser esto imposible, posiblemente la primera explicación te bastaría para tranquilizarte, imaginando que cualquier otra, por remota, habría que descartarla.

 

Recurso propio


Por Navaja de Ockham se entiende el llamado principio de economía o de parsimonia. Se trata de un principio de simplicidad según el cual es preferible siempre optar por la explicación más sencilla, ya que ésta se halla en condiciones de ser la más cierta. Ockham lo formula del siguiente modo: “Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem”, o lo que es lo mismo: las entidades no deben multiplicarse sin necesidad.

Si bien la noción no le pertenece, la aplicación sistemática por parte del filósofo de este principio de simplicidad supondrá, como veremos en los siguientes capítulos, una revisión sin precedentes de la metafísica y la teoría de conocimiento característicos de la filosofía tradicional, apoyada en muchos casos en ciertas nociones abstractas que Guillermo de Ockham considerará innecesarias.


3. La omnipotencia divina


La idea de Dios como un ser ilimitado y omnipotente es uno de los elementos centrales del pensamiento de Guillermo de Ockham. La voluntad divina carece de límites y no existe nada superior a lo que ella deba someterse. Siempre que no exista contradicción, nada puede limitar el poder creador divino.

Como dogma de fe, este principio fue admitido por todos los pensadores cristianos con anterioridad, aunque Ockham entendía que muchos de sus planteamientos suponían de hecho una limitación del poder divino.

El argumenento según el cual Dios creó el mundo tomando como modelos ideas universales existentes previamente en su mente se llama ejemplarismo. Para Ockham no pueden existir ideas ejemplares, ya que éstas limitarían la voluntad divina, pues Dios hubiera debido atenerse a ellas en el momento de la creación, y no hay nada que pueda limitar su voluntad.

Esta negación de las ideas ejemplares conduce a Ockham a interpretar que Dios, no sirviéndose de modelos previos existentes en su mente, crea directamente a los seres individuales. Esta interpretación es coherente con el principio de economía, ya que entiende que las ideas ejemplares constituyen un añadido innecesario entre Dios y los seres creados. Su negación tendrá importantes consecuencias respecto a su interpretación de lo real y su conocimiento.

 

Según Ockham, Dios puede hacer todo aquello que es intrínsecamente posible. ¿Piensas que el condicionante de su posibilidad significaría admitir una limitación del poder divino?

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