FILOSOFIA semana X PERIODO III 16 JUNIO - 2020

NEOPLATONISMO DE PLOTINO

El término neoplatonismo es la denominación historiográfica de diferentes momentos de la historia de la filosofía en que se produjo una revitalización del platonismo (Platón, Academia de Atenas).

Filosofía mística reaccionaria de la época de la decadencia del Imperio romano (siglos III-IV). En el neoplatonismo, la teoría de las ideas de Platón tomó la forma de doctrina sobre la emanación mística (irradiación) del mundo material a partir de un principio espiritual. La materia no es más que el eslabón inferior en la jerarquía del universo, es una emanación del “alma del mundo”, sobre la que se eleva el “espíritu”, y aun, más arriba, la “esencia primera” o “lo único”.
 Según los neoplatónicos, el grado supremo de la filosofía no se alcanza por medio de la experiencia y de la razón, sino gracias al éxtasis místico. En esta filosofía, el idealismo degenera en teosofía. La escuela neoplatónica surgió primero en Egipto, en Alejandría (Ammonio Saccas; más tarde, Hipatia). Plotino fundó una escuela neoplatónica en Roma. En Siria, existió la escuela de Jámblico (muerto aproximadamente en 330), en cuya doctrina son muy fuertes los elementos de pitagorismo. La última escuela neoplatónica fue la organizada por Proclo en Atenas; existió el año 529. El neoplatonismo en un principio era hostil al cristianismo y contenía numerosos elementos de magia oriental y mitología; no obstante, ejerció una enorme influencia sobre la patrística cristiana y sobre el desarrollo de la filosofía de la sociedad feudal, tanto en los países cristianos como en los musulmanes.

Concepción filosófica

Según los neoplatónicos, el principio de todo lo existente es la unidad absoluta, lo Uno, llamada realidad suprema o gran vacuidad, de la que surgen todas las demás realidades por emanación. El primer ser emanado del Uno es el Logos, llamado también Verbo, o Inteligencia, que contiene las ideas de las cosas posibles. Después, la Inteligencia engendra el Alma como idea, principio del movimiento y de la materia. El Uno, la Inteligencia y el Alma son las tres hipóstasis de la Tríada neoplatónica.
Tres hipóstasis
La doctrina central de Plotino es su teoría de la existencia de tres hipóstasis o realidades primordiales: el Uno, el nous y el alma. En realidad, el principio básico es siempre el Uno, mientras que las otras dos hipóstasis y el resto de realidades son derivadas.

El Uno

El Uno de la teoría de Plotino es indescriptible, ya que es la unidad, lo más grande, hasta tal punto que a veces le denomina el propio autor como Dios, único, infinito. Plotino, antes de querer corregir, prefiere guardar silencio que decir algo. Como principio y última realidad, esta absoluta trascendencia hace que no existan términos para referirse a ella. Se trata entonces de la Unidad que funda la existencia de todas las cosas. Es ese el centro de toda su doctrina. El Uno está más allá del Ser y, por lo tanto, no hay ninguna definición que describa positivamente al Uno, y opta por la vía negativa. Elude su comprensión porque la considera imposible, según la modalidad humana de conocer.

El nous

La siguiente realidad o hipóstasis es el nous. No hay una traducción adecuada de este término, pero algunos autores lo identifican con espíritu, mientras que otros prefieren hablar de inteligencia, mas esta vez no con un sentido místico sino intelectual. La explicación del nous por Plotino parte de la semejanza entre el Sol y la Luz. El Uno sería como el Sol, y la Luz como el nous. La función del nous como luz es la de que el Uno pueda verse a sí mismo pero, como es imagen del Uno, es la puerta por la que es posible ver al Uno. Plotino afirma que es posible observar el nous simplemente aplicando la mente en dirección opuesta a los sentidos.
Este concepto está tomado de la noción de dialéctica de La República, donde un proceso similar se dice que conduce a la visión de la forma del Bien, no del Bien mismo.
El nous se puede, y muy probablemente se debe, entender como "la inteligencia pura". El "nous" procede de "lo uno" no a voluntad, porque "lo uno" es tan "más que perfecto" que no puede tener voluntad, está mucho más allá; y todo lo que procede de "lo uno" es una especie de "escurrirse", de "desparramarse", en el acto de hacerse a sí mismo que es "lo uno"; por tanto, la analogía del sol y la luz deben entenderse como una mera imagen para dar una idea de cómo "emana la luz" del sol; resulta más ilustrativo pensar "el despliegue de un círculo a partir de su centro".

El alma

La tercera realidad o hipóstasis es el alma, la cual es de naturaleza doble. En un extremo, está ligada al nous y tira de él. En el otro extremo, se asocia con el mundo de los sentidos, del cual es creadora (o, mejor, plasmadora). Por tanto, Plotino considera a la Naturaleza como el resultado de una procesión que va "hacia abajo" desde el alma.
Para adquirir la gnosis (conocimiento), el ser engendrado se esfuerza por ascender hacia la perfección de que emana. Todo viene del Bien y tiende hacia el Bien. Para que el Alma se una al primer principio, es preciso que supere el pensamiento y que, por el éxtasis, se confunda con Dios y pierda toda conciencia de sí misma. Plotino estaba convencido de haber llegado, dos o tres veces en su vida, a esta unión íntima con la más alta hipóstasis.

El neoplatonismo en el Renacimiento

El Renacimiento no solo constituye un movimiento transitorio de la Edad Media a la Edad Moderna. Renacimiento significa "volver a nacer", entendido como la recuperación de la Antigüedad clásica, es decir, griega y romana. La recuperación del mundo clásico era una aspiración presente desde los intelectuales medievales, pero puede hablarse de una reivindicación más acentuada por la toma de Constantinopla en 1453, motivo por el cual maestros de la lengua griega migraron a Italia, en donde intentaron conformar una identidad cultural, que posteriormente se consolidó con el humanismo. Sin embargo, este proceso se dio desde distintos ámbitos, como el arte, la filosofía, la política y la literatura.
En la Italia del siglo XV (especialmente en la Florencia de los Médici), en el contexto intelectual del humanismo renacentista, se recuperó la tradición del platonismo, frente al aristotelismo (o neoaristotelismo) dominante en el escolasticismo de la Baja Edad Media y comienzos de la Edad Moderna. Un hecho fundamental fue el contacto con los intelectuales bizantinos (como Pletón o Juan Argiropoulos), que acudieron al Concilio de Ferrara-Florencia de 1438-1455. Las figuras más destacadas de la Academia platónica florentina fundada entonces fueron Marsilio Ficino y su discípulo Giovanni Pico della Mirandola (el Princeps Concordiae más ecléctico, pues, reaccionando contra el humanismo extremo, defendía la mejor tradición de los comentaristas aristotélicos medievales, como Avicena y Averroes —carta a Ermolao Barbaro, 1485—).
 La difusión de los escritos atribuidos a Hermes Trismegisto tuvo también un importante papel.5 Los principales opositores a esta concepción filosófica fueron los aristotélicos. Mientras que estos se enfocaban en la naturaleza de las cosas, los platónicos centraban su filosofía en la naturaleza del hombre, su procedencia y su destino.

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