NEOPLATONISMO DE PLOTINO
El término
neoplatonismo es la denominación historiográfica de diferentes momentos de la
historia de la filosofía en que se produjo una revitalización del platonismo
(Platón, Academia de Atenas).
Filosofía
mística reaccionaria de la época de la decadencia del Imperio romano (siglos
III-IV). En el neoplatonismo, la teoría de las ideas de Platón tomó la forma de
doctrina sobre la emanación mística (irradiación) del mundo material a partir
de un principio espiritual. La materia no es más que el eslabón inferior en la
jerarquía del universo, es una emanación del “alma del mundo”, sobre la que se
eleva el “espíritu”, y aun, más arriba, la “esencia primera” o “lo único”.
Según los neoplatónicos, el grado supremo de la filosofía no se alcanza por
medio de la experiencia y de la razón, sino gracias al éxtasis místico. En esta
filosofía, el idealismo degenera en teosofía. La escuela neoplatónica surgió
primero en Egipto, en Alejandría (Ammonio Saccas; más tarde, Hipatia). Plotino
fundó una escuela neoplatónica en Roma. En Siria, existió la escuela de
Jámblico (muerto aproximadamente en 330), en cuya doctrina son muy fuertes los
elementos de pitagorismo. La última escuela neoplatónica fue la organizada por
Proclo en Atenas; existió el año 529. El neoplatonismo en un principio era
hostil al cristianismo y contenía numerosos elementos de magia oriental y
mitología; no obstante, ejerció una enorme influencia sobre la patrística
cristiana y sobre el desarrollo de la filosofía de la sociedad feudal, tanto en
los países cristianos como en los musulmanes.
Concepción
filosófica
Según los
neoplatónicos, el principio de todo lo existente es la unidad absoluta, lo Uno,
llamada realidad suprema o gran vacuidad, de la que surgen todas las demás
realidades por emanación. El primer ser emanado del Uno es el Logos, llamado
también Verbo, o Inteligencia, que contiene las ideas de las cosas posibles.
Después, la Inteligencia engendra el Alma como idea, principio del movimiento y
de la materia. El Uno, la Inteligencia y el Alma son las tres hipóstasis de la
Tríada neoplatónica.
Tres
hipóstasis
La doctrina
central de Plotino es su teoría de la existencia de tres hipóstasis o
realidades primordiales: el Uno, el nous y el alma. En realidad, el principio
básico es siempre el Uno, mientras que las otras dos hipóstasis y el resto de
realidades son derivadas.
El Uno
El Uno de la
teoría de Plotino es indescriptible, ya que es la unidad, lo más grande, hasta
tal punto que a veces le denomina el propio autor como Dios, único, infinito.
Plotino, antes de querer corregir, prefiere guardar silencio que decir algo.
Como principio y última realidad, esta absoluta trascendencia hace que no
existan términos para referirse a ella. Se trata entonces de la Unidad que
funda la existencia de todas las cosas. Es ese el centro de toda su doctrina.
El Uno está más allá del Ser y, por lo tanto, no hay ninguna definición que
describa positivamente al Uno, y opta por la vía negativa. Elude su comprensión
porque la considera imposible, según la modalidad humana de conocer.
El nous
La siguiente
realidad o hipóstasis es el nous. No hay una traducción adecuada de este
término, pero algunos autores lo identifican con espíritu, mientras que otros
prefieren hablar de inteligencia, mas esta vez no con un sentido místico sino
intelectual. La explicación del nous por Plotino parte de la semejanza entre el
Sol y la Luz. El Uno sería como el Sol, y la Luz como el nous. La función del
nous como luz es la de que el Uno pueda verse a sí mismo pero, como es imagen
del Uno, es la puerta por la que es posible ver al Uno. Plotino afirma que es
posible observar el nous simplemente aplicando la mente en dirección opuesta a
los sentidos.
Este
concepto está tomado de la noción de dialéctica de La República, donde un
proceso similar se dice que conduce a la visión de la forma del Bien, no del
Bien mismo.
El nous se
puede, y muy probablemente se debe, entender como "la inteligencia
pura". El "nous" procede de "lo uno" no a voluntad,
porque "lo uno" es tan "más que perfecto" que no puede
tener voluntad, está mucho más allá; y todo lo que procede de "lo
uno" es una especie de "escurrirse", de
"desparramarse", en el acto de hacerse a sí mismo que es "lo
uno"; por tanto, la analogía del sol y la luz deben entenderse como una
mera imagen para dar una idea de cómo "emana la luz" del sol; resulta
más ilustrativo pensar "el despliegue de un círculo a partir de su
centro".
El alma
La tercera
realidad o hipóstasis es el alma, la cual es de naturaleza doble. En un
extremo, está ligada al nous y tira de él. En el otro extremo, se asocia con el
mundo de los sentidos, del cual es creadora (o, mejor, plasmadora). Por tanto,
Plotino considera a la Naturaleza como el resultado de una procesión que va
"hacia abajo" desde el alma.
Para
adquirir la gnosis (conocimiento), el ser engendrado se esfuerza por ascender
hacia la perfección de que emana. Todo viene del Bien y tiende hacia el Bien.
Para que el Alma se una al primer principio, es preciso que supere el
pensamiento y que, por el éxtasis, se confunda con Dios y pierda toda
conciencia de sí misma. Plotino estaba convencido de haber llegado, dos o tres
veces en su vida, a esta unión íntima con la más alta hipóstasis.
El
neoplatonismo en el Renacimiento
El
Renacimiento no solo constituye un movimiento transitorio de la Edad Media a la
Edad Moderna. Renacimiento significa "volver a nacer", entendido como
la recuperación de la Antigüedad clásica, es decir, griega y romana. La
recuperación del mundo clásico era una aspiración presente desde los
intelectuales medievales, pero puede hablarse de una reivindicación más
acentuada por la toma de Constantinopla en 1453, motivo por el cual maestros de
la lengua griega migraron a Italia, en donde intentaron conformar una identidad
cultural, que posteriormente se consolidó con el humanismo. Sin embargo, este
proceso se dio desde distintos ámbitos, como el arte, la filosofía, la política
y la literatura.
En la Italia
del siglo XV (especialmente en la Florencia de los Médici), en el contexto
intelectual del humanismo renacentista, se recuperó la tradición del
platonismo, frente al aristotelismo (o neoaristotelismo) dominante en el
escolasticismo de la Baja Edad Media y comienzos de la Edad Moderna. Un hecho
fundamental fue el contacto con los intelectuales bizantinos (como Pletón o
Juan Argiropoulos), que acudieron al Concilio de Ferrara-Florencia de
1438-1455. Las figuras más destacadas de la Academia platónica florentina
fundada entonces fueron Marsilio Ficino y su discípulo Giovanni Pico della
Mirandola (el Princeps Concordiae más ecléctico, pues, reaccionando contra el
humanismo extremo, defendía la mejor tradición de los comentaristas
aristotélicos medievales, como Avicena y Averroes —carta a Ermolao Barbaro,
1485—).
La difusión de los escritos atribuidos a
Hermes Trismegisto tuvo también un importante papel.5 Los principales
opositores a esta concepción filosófica fueron los aristotélicos. Mientras que
estos se enfocaban en la naturaleza de las cosas, los platónicos centraban su
filosofía en la naturaleza del hombre, su procedencia y su destino.
OBSERVA EL SIGUIENTE VIDEO

Comentarios
Publicar un comentario